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Ya no

Ya no
Imagen de klimkin en Pixabay ¿Qué hacer con las verdades cuando la vida cabe en una bolsa de plástico? Ella lo encuentra en el rellano. Tiene el pico cerrado pese al hambre y los ojos abisales. Está desorientado, sin plumas, apenas nacido y ya solo. Ella lo encuentra y nos suplica: ¿Puedo? Una palabra es a veces un mundo, una ristra de intenciones y deseos. Ya hace...

Lo dijo MONTERROSO

A Eduardo Torres, que me lo contó —Ya está corregido. —¿Ya? —Pero sigue sin funcionar. —Déjame ver. —(…) —Usa de vez en cuando frases breves. —¿Frases breves? ¿Para qué? —Cuando el lector se encuentra con una frase muy breve, la trata como una gran verdad revelada. —Eso es ridículo. —Exacto, Xenia, muy bien. —No, no, quiero decir que eso es ridículo. De...

Democracias

A veces parece que tenemos elección. Coges una papeleta. La doblas una, dos, tres veces. La quieres meter en la urna. Ese es ahora tu mayor deseo, pero se trata de una caja de arena con esquinas azules. El viento de levante comienza su tarea. Sacudes la cabeza. Te acomodas en el sofá. Tuiteas. A veces parece que tenemos elección. Aunque quizás mañana. VN:F [1.9.22_1171]

Caída libre

No he terminado. Me cuesta abrir los ojos, es verdad, pero sé que aún estoy lejos del final, aunque en este instante no pueda moverme. Hace un poco de fresco y sí, quizás me excedí con las copas ayer por la noche. No tendría que haber mezclado ni haber aceptado la invitación. Quizás por eso estoy ahora sobre la mesa del despacho de Lorenzo y sin mi traje de chaqueta, sin nada en realidad. Porque me excedí. Me pasa desde jovencita.

Poética de la brevedad

Un buen cuento es como el primer beso: revelador, intenso, breve. Es rozar por primera vez unos labios que no son tuyos y sentirlos ajenos y propios al mismo tiempo. Es esa certeza que ofrece la proximidad de todo fin, sin otra opción que el abandono entre sus manos. Es la Epifanía que no habrá quien la repita, la dibuje, la recuerde, más allá de esos labios, más allá de esa...

La felicidad es

Un poyete al sol un frío día de otoño; acariciar el lomo de un día inútil sin remordimientos ni turbaciones, envuelta en esta miopía galopante que trota desbocada en un cuarto oscuro.   Ver, sin embargo, todos los azules en la palma de mi mano, que es la tuya y la de todos, abierta y quizás con marcas de cansancio. Qué importa ahora, dime, si cruzo el mismo río que hace...

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