content top

Se canta lo que se pierde

Se canta lo que se pierde
Cuando era pequeña, me aficioné al chupe. La querencia fue de tal envergadura que el chupe nunca más fue chupe sino puto porque mi padre -desesperado como solo se desesperan los padres- se pasaba el día diciendo Quítale a la niña ese puto chupe. Puto chupe. Puto. Así funcionan algunas metonimias. Me llevé un tiempo anhelando, llamando, ansiando y suspirando por el Puto...