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La vejez entra por la boca (II)

La vejez entra por la boca (II)
  La vejez entra por la boca. Por las líneas que unen mi olfato con la lengua que lamió castigos. Por el bozo agrietado de experiencias que no caben, que ninguna boca puede contener. Por más que me beses y aspires mi aliento. Así te escupo la vida. Con diminutas gotas de sangre manoseadas por sueños ajenos. Y así la recoges tú. Grano a grano. En este camino que voy labrando...