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Retrato de un desconocido

Retrato de un desconocido
No soy nada fotogénica. Cuando huelo un objetivo se me arruga el entrecejo sin remedio. Me pasa desde pequeña, por eso tengo fotos llorando y enfadada. Muerta de la risa y con la boca tapada cuando era niña. O con la boca abierta al mundo, que es como me río desde que me puse los brackets con treinta años. También las tengo tristonas o ensimismadas. Pero muy pocas sonriendo a...