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El corsé y la niña

El corsé y la niña
Yo estuve dos años encerrada tras cuatro bisagras a la espalda con tornillos de acero como cuatro barrotes de hierro. Prácticamente presa. Y durante un año dormí colgada con un saco de arena que tras la polea me tiraba del cuello, mientras unas correas marrones me ataban la cintura. Me lo dijeron a pocos días del viaje de fin de curso en tercero de BUP. Eso dijeron: Un corsé, de...

Escaparates de Santiago

Escaparates de Santiago
Tras la noche de amor, despertó envuelta en pintadas, su piel escrita con gritos ajenos. Bajó la mirada hacia sus pezones, ahora granates. "Eres muy divertida e inteligente para ser una chica", le había dicho. Ella lo miró como enamorada y entonces, por toda respuesta, él le pidió: "Ahora sírveme. Tengo hambre". Pero como ella no supo, le arrancó los brazos.

Un cuento entre dos

A las 4 de la madrugada hace ya horas que da vueltas en la cama, incapaz de dormirse. Una tras otra, cuenta ovejas blancas que saltan una valla, aunque no ha visto nunca que ninguna oveja salte vallas. Generalmente esta rutina consigue que el sueño llegue pero hoy, de golpe, ve que una de las ovejas que salta la valla es negra y eso lo desconcentra. Prueba a contar ovejas que sean...

II Concurso Internacional de relato brev...

II Concurso Internacional de relato breve Geep Ediciones
Por muy humildes que seamos los que escribimos de vez en cuando, siempre aspiramos a que alguien nos lea y se conmueva. Que quieran más de nuestras palabras y las necesiten. Que vivan nuestras historias y viajen a otros mundos. Cuando hace tiempo leí que Alice Munro escribió durante años mientras sus hijos dormían la siesta, pensé que quizás había una posibilidad de seguir mis...

Tic tac tic tac

Tic tac tic tac
«En realidad, todos empezamos escribiendo anécdotas personales. Es como una necesidad de mudar esa primera piel para dejar espacio a algo distinto. Es el primer paso para atreverse a escribir ficción. Ficción: aquello que no ocurre en nuestra escrupulosa realidad cotidiana sino en nuestra imaginación y que los escritores estamos obligados a manipular y a elaborar a nuestro antojo...

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