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La ciudad de los cansados

La ciudad de los cansados
La bebé (tendría unos dos años) finalmente vomitó. Pero antes hubo muchas cosas. Nora bailó sus primeras sevillanas de oído. No es fácil bailar olvidando las reglas y las lecciones aprendidas. No es fácil divertirse arrinconando lo que una vez te enseñaron de forma aburrida. Ni dar vueltas y vueltas en una sala repleta de gente porque lo único que quieres es volar con tu...

Se puede

Se puede
Él me enseñó que se puede ser feliz con un bollo. Hace ya diez años. Antes de eso, cuando era un grano en mi barriga, me pateaba si yo olía comida. Cuando me sentaba a comer, yo siempre tan comedida, tan moderada en la mesa, era capaz de morder si alguien osaba meter su mano en mi plato. O si el camarero tardaba mucho en servirla. O si alguien me interrumpía. Poseída. Estaba...

Mi cartera

Me suena el móvil: -¿Diga? -¿Xenia García? -Sí, soy yo. ¿Quién es? -Xenia, soy su cartera. -(…) Silencio. -¿Xenia? -Ajá. -Soy su cartera. Tengo una carta urgente para usted pero la dirección no está completa y no puedo entregarla. Le falta un número. Le doy el número que falta a mi cartera, mientras rumio lo raro de la llamada, lo raro de tener una cartera cuando ya nadie...

Mis tipos duros

Mis tipos duros
Dos chicos: una niña y una larva de tipo duro. Un verano. Una primera pandilla. Una playa gaditana. Una niña-mujer de diecisiete años, quizás dieciséis, que aún a veces sueña con jugar a las muñecas y otras a escribir cuentos.

Silencios, clávale un tenedor, compases,...

Silencios, clávale un tenedor, compases, palabras y El trigo que cae
Yo quería ser artista, pero en un escenario sin testigos; hacer vibrar con zapatos de bailaora el suelo. Crear música, sin temor a resquebrajar muchas expectativas. Entre compás y compás, los silencios. Silencios. Yo quería ser artista y no quería hacer la comunión. Pensaba que los pecados se cantaban y bailaban en público, como las bulerías, delante de familiares y compañeros...

Ropa tendida

Inmaculada. Concepción. Hace sol, un sol que golpea, a pesar de que es invierno. Por eso subo a tender la lavadora de ropa blanca que he puesto mientras me tomaba el té. Me gusta cuando el sol golpea la ropa y el aburrimiento de los festivos. Cuando una tiene que tender una lavadora, se olvida de las otras cosas. De las insinuaciones vagas, familiares. De la falta de luz en la...

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