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Mis tipos duros

Mis tipos duros
Dos chicos: una niña y una larva de tipo duro. Un verano. Una primera pandilla. Una playa gaditana. Una niña-mujer de diecisiete años, quizás dieciséis, que aún a veces sueña con jugar a las muñecas y otras a escribir cuentos.

Arroz en el tímpano

Arroz en el tímpano
En mi familia todo nos cae en los oídos. Con dos añitos, mi hermano llegó un día diciendo que una punta de lápiz se le había caído en el oído izquierdo. Mi madre y yo, una blandiendo una pinza de depilar y la otra una pequeña linterna, intentamos extraer aquel cuerpo que había osado lanzarse al interior de su oído medio. No hubo suerte. Y no fue aquella la única vez, sino...

Diez

Diez
Con una barriga de ocho meses, le pregunté al ginecólogo: –Y de los partos que asiste, ¿qué porcentaje son cesáreas? Me miró ojiplático, porque Señora, las embarazadas de su edad deberían preocuparse de otras cosas, de los patucos, los cursos del bautismo, ¿Tiene elegido ya el nombre? ¿Seguro que Erik no es un poco raro, con los nombres tan bonitos que tenemos en...

El corsé y la niña

El corsé y la niña
Yo estuve dos años encerrada tras cuatro bisagras a la espalda con tornillos de acero como cuatro barrotes de hierro. Prácticamente presa. Y durante un año dormí colgada con un saco de arena que tras la polea me tiraba del cuello, mientras unas correas marrones me ataban la cintura. Me lo dijeron a pocos días del viaje de fin de curso en tercero de BUP. Eso dijeron: Un corsé, de...

Mi cuarto de juegos

Mi cuarto de juegos
La primera mierda. Cuenta mi padre que cuando nací, él fue el encargado de limpiarme la primera mierda, ese  meconio que pone a prueba toda mano inexperta que se lance a la aventura de criar. Supongo que ese gesto no era más que un aviso de lo que se le venía encima sin saberlo. ¡Pobre! Yo fui de las que jugó poco a las casitas y mucho a garabatear números y letras, a...

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